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El Niño 2026: El desafío climático que vuelve a sacudir al Perú

  • Caleb Muñoz
  • 6 mar
  • 2 Min. de lectura

Escribe: Caleb Muñoz

El Fenómeno de El Niño no es un evento aislado ni una anomalía pasajera para el Perú; es un componente que es parte de la dinámica climática que, en este 2026, ha vuelto a manifestarse con una intensidad preocupante.

¿Por qué se origina?

Este fenómeno se origina a partir de una compleja interacción entre el océano y la atmósfera en el Pacífico Ecuatorial. En condiciones normales, los vientos alisios soplan con firmeza de este a oeste, acumulando agua cálida en el sudeste asiático y permitiendo que, en las costas peruanas, emerjan aguas profundas, frías y ricas en nutrientes. Sin embargo, cuando estos vientos se debilitan, se genera un retroceso de las masas de agua caliente hacia Sudamérica, elevando la temperatura superficial del mar y desencadenando una cadena de eventos meteorológicos extremos.

La memoria del Perú está marcada por cicatrices dejadas por episodios anteriores de gran magnitud. El evento de 1982-1983 es recordado por la devastación casi total de la infraestructura vial en el norte del país y una crisis profunda en la pesca artesanal.



Las lluvias no cesaron por más de 6 meses en la costa norte. Fuente: IDESEP
Las lluvias no cesaron por más de 6 meses en la costa norte. Fuente: IDESEP

Quince años después, durante los años de 1997-1998 el FEN superó las expectativas de daños, con pérdidas económicas que representaron cerca del 5% del PBI de la época, evidenciando que la planificación urbana aún no estaba a la altura de la magnitud.


Durante este periodo se produjeron los máximos niveles de temperatura del mar. Fuente: IDESEP
Durante este periodo se produjeron los máximos niveles de temperatura del mar. Fuente: IDESEP

Más recientemente, el Niño costero de 2017 sorprendió por su origen localizado, demostrando que incluso sin un calentamiento global de todo el océano, las costas peruanas pueden sufrir lluvias catastróficas y desbordes de ríos que sepultan ciudades enteras bajo el lodo.


Deslizamientos y desbordes que afectaron las vías de comunicación y las viviendas de miles de ciudadanos. Fuente: Mongabay
Deslizamientos y desbordes que afectaron las vías de comunicación y las viviendas de miles de ciudadanos. Fuente: Mongabay

Consecuencias actuales y previstas

El impacto de El Niño en 2026 se manifiesta principalmente en tres frentes:

  1. Agricultura: Pérdida de cultivos de exportación como el mango, el limón y el arándano debido al exceso de humedad y plagas.

  2. Pesca: La anchoveta, pieza clave de la economía, se desplaza hacia aguas más profundas o frías al sur, paralizando la industria de harina de pescado.

  3. Salud: El aumento de la temperatura y el estancamiento de agua disparan los casos de dengue, malaria y enfermedades gastrointestinales.

La infraestructura urbana, a menudo vulnerable y con sistemas de drenaje insuficientes, se ve sometida a una presión que pone a prueba los avances en gestión de riesgos de los últimos años. El Niño de este año no solo es un reto científico para los meteorólogos, sino un recordatorio urgente de la necesidad de una adaptación estructural y sostenida en el tiempo.

Referencias


 
 
 

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