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¿Qué pasó con el GNV y el petróleo en el Perú? Una mirada desde la teoría económica aplicada al corto plazo

  • Foto del escritor: Andrea Aliaga
    Andrea Aliaga
  • hace 5 días
  • 4 Min. de lectura

Recientemente, el mercado energético en el Perú ha estado moviéndose con rapidez, y el Gas Natural Vehicular (GNV) y el petróleo son dos de los sectores más afectados. El 1 de marzo de 2026 se produjo un incidente serio en el gasoducto de Camisea, que es la única tubería principal que transporta gas natural desde los yacimientos en Cusco hasta Lima y la costa peruana. Ese tubo es vital porque sin él no llega gas natural a industrias, generadoras eléctricas, grifos de GNV, hogares y una parte importante del consumo energético del país. Esto no fue un simple stop: detuvo o limitó el transporte de gas por ese tubo entero. En este artículo se explicará lo que está ocurriendo en el Perú desde la perspectiva económica.

Escribe: Andrea Aliaga

El mercado del GNV: Oferta, demanda y precios

¿Por qué el GNV no se ajusta rápido?

El GNV se produce de forma limitada a corto plazo: no se puede aumentar de inmediato la cantidad disponible. Esto se debe a que las infraestructuras y las plantas de gas tienen una capacidad fija, por lo que la oferta es muy rígida.


¿Qué pasa con la demanda?

La demanda de GNV es inelástica, es decir, aunque el precio suba, las personas seguirán comprando más o menos lo mismo, ya que no hay muchos sustitutos. Si sube el precio, la gente no puede sustituir el gas por otro bien similar fácilmente o a corto plazo. Es un producto esencial para muchos conductores, por lo que no pueden dejar de usarlo.


¿Qué ocurrió el 1 de marzo del 2026?

Hubo una reducción en la oferta de GNV debido a un incidente en el gasoducto de Camisea, lo que elevó el precio del gas. En una situación ideal, el precio debería haber subido a un nivel más alto para equilibrar la oferta y la demanda. Sin embargo, algunos grifos decidieron mantener el precio bajo para atraer más clientes, lo que generó escasez: la demanda supera la cantidad disponible. Al no subir el precio adecuadamente, hubo largas colas en estos grifos, ya que más personas querían comprar GNV.


¿Por qué todo esto sucede?

Esto ocurre porque cuando el precio no sube lo que debería subir, la demanda supera a la oferta, lo que genera escasez y colas. El mercado no puede responder adecuadamente si los precios no reflejan el verdadero valor del producto. Eso es lo que vimos en la realidad: Aquellos grifos con precios más “baratos” fueron aquellos donde las colas largas abundaban.


El mercado de la gasolina: ¿Es un sustituto del GNV?

Cuando el GNV no está disponible o sube mucho de precio, los conductores pueden usar gasolina en su lugar. Esto aumenta la demanda de gasolina, lo que eleva también su precio si la oferta no cambia. Pero, además, el gas GLP (Gas Licuado de Petróleo) y el GNV se producen de manera conjunta en muchas instalaciones, por lo que un problema con el GNV también afecta la producción de GLP, creando un efecto en cadena.


¿Y qué pasa con el petróleo? Un mercado diferente

El petróleo: Un mercado global

A diferencia del GNV, el petróleo es más fácil de transportar y tiene un precio global. Esto significa que los precios del petróleo en todo el mundo están conectados, y cualquier evento que afecte la oferta de petróleo puede impactar a todos los países.

Cuando hubo tensiones en el estrecho de Hormuz, un punto clave por donde pasa una gran parte del petróleo, la oferta de petróleo se redujo un 20%, lo que subió los precios mundialmente, incluso en lugares como EEUU, que produce mucho petróleo. 


Te podrías preguntar: si el problema ocurre en una región del mundo, ¿por qué el precio del petróleo sube en otros países que producen su propio petróleo? La respuesta está en lo que se conoce como arbitraje. El petróleo es fácil de transportar y tiene bajos costos de transporte, lo que permite que los precios se igualen entre diferentes regiones. 


Ilustremos esto con un ejemplo hipotético: Si en Europa el precio del petróleo es 10 dólares, pero en EEUU se vende a 6 dólares, los comerciantes compran en EEUU y venden en Europa, aprovechando la diferencia de precios, porque los costos de transporte lo permiten (es barato transportar el petróleo).


Este fenómeno se conoce como arbitraje, y es una característica fundamental del comercio internacional. Gracias a él, los precios tienden a igualarse en los mercados globales, ya que los recursos como el petróleo son fácilmente intercambiables entre países.


¿Por qué no pasa lo mismo con el GNV?

El GNV, a diferencia del petróleo, es más difícil de transportar, ya que necesita cámaras especiales y es transportado en barcos únicos. Por eso, el precio del GNV no se ve tan afectado por los mercados globales, sino más bien por mercados regionales. En resumen, el precio del GNV puede variar mucho dependiendo de la región. Así, el problema que tuvo el Perú con el GNV no afectó al resto del mundo.


Conclusión: ¿Cómo todo esto afecta al Perú?

Cuando hablamos de oferta y demanda en el Perú, los efectos de estos cambios en los precios se sienten tanto en el mercado del GNV como en el del petróleo. Los precios más altos no solo afectan el bolsillo de las personas, sino que también pueden reducir la producción o generar problemas de escasez y colas. Este análisis puede ayudar a entender por qué, en el Perú, el mercado de energía no siempre responde de la manera esperada a los cambios de precios, y cómo los factores globales y las decisiones locales impactan el comportamiento de estos mercados esenciales para la economía.


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